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Año sabático:

antes o después de la universidad

Cuando, en esta entrevista preguntábamos al experto en viajes Santiago Tejedor cuáles eran los momentos más propicios de la etapa educativa para hacer un viaje importante, su respuesta era clara: antes de empezar la universidad y después de terminarla. La razón es que el impacto de pasar una  temporada lejos ayuda a tener perspectiva antes de dar el salto a la siguiente etapa.

El “año sabático” (en inglés gap year) es un tiempo de descanso de las obligaciones académicas, que habitualmente se emplea en viajar, a menudo unido a tareas de voluntariado. Aunque es una práctica poco común en España, sí es frecuente entre estudiantes de países como Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda –donde la llaman Overseas Experience–. En Estados Unidos está creciendo su consideración, e incluso prestigiosas universidades como Harvard o Princeton motivan a los preuniversitarios a hacer un bridge year en el extranjero.

Pros y contras

Un año sabático es una apuesta que genera dudas para el que va a iniciarlo y se deben de valorar diversos aspectos, por ejemplo: 

  • De una parte, los beneficios: aprender idiomas, conocer nuevos sitios y otras gentes, acumular experiencias, madurar y ganar autonomía. En resumen, una etapa de descubrimiento que puede poner el broche de oro a nuestro currículum académico.

  • De la otra parte, los miedos: a no ser aún una persona madura ¡pero si son niños!», dirán muchos padres), a emplear una suma de dinero considerable, a perder un año con respecto a los compañeros...

Debemos recordar que hay un porcentaje significativo de alumnos que dejan la universidad, incluso en el segundo o tercer año. Una experiencia sabática previa quizá pueda prevenir ese amargo trance. Lo que podría parecer tiempo perdido, suele ser precisamente la etapa en la que se aprende qué es importante en la vida o dónde queremos estar.

Pero dejemos que sean las palabras de los protagonistas las que den auténtico relieve al periodo sabático y sus dilemas. Los que siguen son dos testimonios reales: de una chica en plena vivencia pre-universitaria, y de un chico a punto de terminar su viaje post-universitario.

 

La experiencia de Nicola, 19

Me llamo Nicola Grande, tengo 19 años y soy de Alemania. Después de terminal el instituto en 2017, he decidido hacer servicio de voluntariado con la Cruz Roja alemana. Tomé la decisión porque necesitaba tiempo para definir quién soy, qué quiero (…) y adquirir una nueva perspectiva de las cosas en un entorno diferente. Hoy soy voluntaria en Malta, en un centro de terapia llamado Inspire. Desde hace 9 meses, trabajo aquí con personas con discapacidades, en diferentes programas. (…)

Lo más sorprendente e importante de mi año sabático ha sido conocer otros estilos de vida y, sobre todo, descubrir que tengo la opción –que mucha gente toma– de no tener que ajustarme a las expectativas de la sociedad alemana, de vivir una vida más libre, intensa y feliz, al no intentar adaptarme a las expectativas de nadie. Esa es la gran lección que he aprendido. En agosto volveré a Alemania, me mudaré a Países Bajos y empezaré Estudios Europeos en Maastricht.

 

El viaje de Oscar, 23

Oscar McGinty, 23, cuatro meses viajando por China. Decidí tomar un año sabático porque podía (…) viajar a Asia, hacer amigos, adquirir nuevas habilidades, trabajar en salud mental, escribir una novela, no finalizar una novela... No es que no podamos hacer esto normalmente; es sólo que la vida parece pasar volando, y un año fuera la ralentiza un poco.

He descubierto que podemos conectar con personas con las que no tenemos nada que ver, cuán increíblemente bella es China, qué diferente (…) y, también, que es necesario el trabajo para el placer de tomarse un tiempo libre.

Como próximo paso, pretendo escribir un CV basado en habilidades, para tapar el hueco de este año. ¡Luego me mudaré a Amsterdam! Mis prioridades son encontrar trabajo (…) También planeo crear un fondo benéfico  para una buena causa. Aunque estoy cansado y sin un duro, sin duda me siento mucho menos confuso y más asentado que hace un año.

 

¿Podría ser éste el momento para una aventura iniciática?

Echa un vistazo al programa europeo de voluntariado EVS, o a la plataforma Workaway, propuestas con las que impulsar –y financiar– experiencias similares el extranjero. ¿Y si el punto final de este escrito es el punto inicial de tu año sabático?

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