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Repetidores

Castigo o segunda oportunidad

El nuevo curso escolar 2018-2019 arranca una vez más junto a una cifra que desde hace unas décadas se ha convertido en un lastre sintomático del sistema educativo español, la alta tasa de alumnos repetidores. En su último informe, Panorama para la Educación 2018, un estudio que analiza el estado de la educación en todo el mundo, la OCDE sostiene que “España ostenta la cifra más alta de alumnos repetidores en programas generales de Educación Secundaria Inferior de todos los países de la OCDE, con un 11%, frente a la media del 2% de los países de la OCDE.

Sin duda la transición entre niveles educativos se ha convertido en todo un desafío para la educación en España, un desafío que atañe tanto a padres y alumnos como a profesores y centros docentes. Entre quienes critican la figura del repetidor destaca el argumento de que repetir tiene un coste económico muy elevado. En este sentido el informe de la OCDE refleja que una proporción de repetidores tan alta “implica unos costos considerables, teniendo en cuenta que en 2015 el gasto por alumno en Educación Secundaria Inferior en España fue de 8.800 euros.

Madres, padres y profesores

Los datos institucionales respecto al porcentaje de estudiantes españoles que repiten curso en la etapa de Secundaria son reflejo de una realidad concreta, una realidad a la que familia y docentes se enfrentan cada curso día a día. La sensación de haber desaprovechado un año de vida, de haber perdido la motivación, y lo peor, pensar que ya no la recuperará son algunas de las preocupaciones que padecen padres, madres y profesores.

Aroa Rodríguez, profesora del Instituto Cultural CIC de Barcelona, explica que respecto a los padres, “estos suelen estar informados del proceso académico de sus hijos/as. Por ello cuando un alumno/a es propuesto como repetidor no suelen sorprenderse demasiado", una realidad que se traduce en rabia y pena cuando no consiguen solucionar el problema a tiempo. “Me dio rabia porque puse todos los medios a mi alcance para que no pasara y pena porque tiene capacidad para no repetir”, explica Olga Aguado, madre de dos hijos.

También existen casos donde los padres no asumen que su hijo/hija vaya a suspender, “casos escasos pero molestos”, detalla Aroa, principalmente porque “son estos donde se percibe que los padres no han seguido adecuadamente el progreso de su hijo.”

La coordenada del profesor para determinar si un alumno/a debe o no repetir es el rendimiento, unido a la actitud del alumno, siendo en muchos casos esta última el verdadero problema. Así, cuándo preguntamos a Olga por su principal preocupación como madre contesta que “el hecho de repetir no lo considera un problema como tal. La verdadera preocupación es que se convierta en dinámica y que no le dé valor a los estudios, que no madure, que no evolucione, y que no luche por mejorar y formarse, y que por esa regla vuelva a suceder.”

Aroa, como profesora, señala que “no siempre es de buen agrado contar con un repetidor en clase. Pero que para el profesorado supone totalmente un reto, una superación.” Mientras tanto el nuevo año académico ya está en marcha, navegando a toda máquina, y con él una nueva oportunidad para los estudiantes.

- Informe OCDE (Panorama de la Educación 2018)

- ICCIC


Comentarios

Yolanda García Navas, 19 de septiembre de 2018 15:37:56 Estoy de acuerdo con la opinión como madre de Olga, ojalá todo el mundo lo viera igual y tbm con Aroa como profesora...un reto y una motivación de superación para el alumno y el profesorado. Genial el artículo....mis felicitaciones al autor!!

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