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Neurociencia y educación

Si no eres neuro no eres innovador

En la actualidad todo es neurociencia. Esta es una afirmación que muchos tomarían por cierta, más aún cuando el seductor prefijo neuro se ha convertido en un recurso fácil de usar, aunque no se sepa muy bien cuál es su alcance y dónde están sus límites.

Lo mismo ocurre en el mundo de la educación. En el presente, si no eres neuro no eres innovador.

Es cierto que neurociencia y educación conviven hoy más cerca que nunca. Sin embargo, quizá sea precipitado afirmar que estos dos mundos ya están vertebrados, pues todavía queda mucho que forjar entre lo que sucede en los laboratorios y lo que ocurre en las aulas.

"Una tendencia: si no eres neuro no eres innovador"

Anna Carballo, doctora en Neurociencias y formadora de profesores, sabe mucho de esto. De hecho, cuando le preguntamos sobre la relación entre neurociencia y educación contesta: «Para mí, de momento, lo que hay son dos ámbitos distintos, pero que se están empezando a aproximar, que pueden beber uno del otro».

Esta declaración, por prudente que resulte, es más demoledora de lo que parece, y muchos se habrán echado las manos a la cabeza al leerla. Sin embargo, como científica, la avala un argumento racional. Y es que, como ella misma explica: «Neurociencia y educación son dos ámbitos diferentes. El primero superespecífico, de laboratorio. Y el segundo práctico y aplicado».

¿Qué quiere decir esto? «Pues que hay un salto mortal del estudio neurocientífico a lo que sucede en las aulas», sentencia Anna Carballo.

Imaginemos el trabajo en el laboratorio. Todo se desarrolla bajo contextos artificiales, necesidad lógica e hipótesis científicas supercontroladas. Es decir, que no se desarrolla en las aulas. Las aulas, por el contrario, son el espacio natural donde se da el aprendizaje, donde cabe la improvisación, donde están el docente y los niños.

«Neurociencia y educación son dos ámbitos diferentes. El primero superespecífico, de laboratorio. Y el segundo práctico y aplicado».

Por este motivo Anna Carballo, partidaria de tender puentes entre los dos ámbitos, considera que es pronto para hablar de neuroeducación, ya que «faltan estudios prácticos aplicados, estudios que deberían hacer los maestros, que son los que están en el aula y conocen a los chicos».

El puente está tendido, pero no construido

El puente que une neurociencia y educación realmente no está construido todavía. Hay aproximación, pero «hacen falta docentes, maestros con formación en neuro y neurocientíficos interesados por lo que pasa en el aula», nos explica.

"Es pronto para hablar de neuroeducación"

La neurociencia no es tan sencilla como para aprenderla y comprenderla leyendo un par de libros. Su complejidad reside justamente en el rigor y el detalle, pero predomina el reduccionismo. Por eso Anna Carballo reniega de los decálogos de buen uso para los docentes, reniega de las pautas a modo de receta. «Sencillamente, no funcionan».

Sin embargo, hay una teoría que Anna Carballo defiende con entusiasmo, la teoría de la plasticidad cerebral. Para ella, supone la aportación más positiva que la neurociencia puede hacer a la educación como proceso de aprendizaje. «El discurso más optimista es el que se basa en la plasticidad, en que somos plásticos desde que nacemos hasta que nos morimos. Por lo tanto, siempre hay capacidad de aprendizaje, y siempre hay capacidad de mejora».

Sin cultura científica cabe más la posibilidad de trabajar con neuromitos que con buenas herramientas, y la teoría de la plasticidad es una de las buenas. «Cuando un docente decide que con un chico ya no se puede hacer nada, ese chico ya no hará nada. Siempre hay que tener una expectativa superpositiva sobre la capacidad de ese niño, que todavía es plástico, que todavía puede aprender, que lo malo se puede revertir», argumenta Anna Carballo.

Formación, formación, formación… y también autocrítica, cultura científica para el profesorado e interés del mundo científico por lo que sucede en las clases. Estos son algunos desafíos todavía a superar antes de cruzar el ancho río que separa los laboratorios de las aulas, retos imprescindibles para construir el puente que une neurociencia y educación.

 

Más información:

- Anna Carballo. Psicóloga y doctora en Neurociencias por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Profesora del grado en Psicología de la Facultad de Educación de la Universitat Internacional de Catalunya y profesora colaboradora del grado en Psicología y del máster en Dificultades de Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje de la Universitat Oberta de Catalunya.

- Anna Carballo, Marta Portero, 10 ideas clave en Neurociencia y Educación. Aportaciones para el aula. Barcelona: Editorial Graó, 2018. 


Comentarios

CA, 9 de noviembre de 2018 13:45:43 Aquí en argentina hacen abuso del tema... Son hartantes y si... Han leído dos líneas y se creen que la neurociencia y la educación ya están totalmente integradas... Aunque es más complejo, aquí se busca distraer con esta moda la incapacidad de pensar la educación como un derecho pleno para los más vulnerados de la sociedad. Los problemillas vienen de "no entender" los vericuetos neuronales, no de un contexto desanimante y frustrante, epocal, cultural y políticamente hablando.

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